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Noticias de la empresaMesa global28 de agosto de 2026

Qué páginas debe tener una web: la lista en tres capas

Ante la pregunta por las páginas, casi todos responden con el menú. Pero una web tiene tres capas, y la tercera, las páginas de servicio, se hace con prisas o no se hace. La lista completa por capas.

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Respuesta breve

Ante la pregunta por las páginas, casi todos responden con el menú. Pero una web tiene tres capas, y la tercera, las páginas de servicio, se hace con prisas o no se hace. La lista completa por capas.

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Una web tiene tres capas, y la tercera, las páginas auxiliares, es casi siempre la olvidada.
La confirmación del formulario necesita dirección propia y no ser un mensaje emergente.
Una página de error debe devolver código 404, no un 200 con un diseño bonito.

Una lista de páginas no es la estructura del menú

Cuando se pregunta qué páginas debe tener una web, casi todos responden enumerando el menú: inicio, quiénes somos, servicios, contacto. Eso no es una lista de páginas sino una lista de lo que se ve en la cabecera.

Una web real tiene tres capas. La primera es lo que está en el menú. La segunda son las páginas a las que se llega por enlaces internos: servicios concretos, artículos, casos. La tercera son páginas de servicio que no están ni en el menú ni en los enlaces, y hacen falta igual.

La tercera capa es casi siempre la olvidada. Se hace con prisas antes del lanzamiento, o no se hace, y luego aparece en el momento más inoportuno.

Abajo va la lista completa por capas, con la finalidad de cada página y una comprobación que enseña qué te falta.

Cuatro páginas sin las que no se puede

El mínimo por debajo del cual una web deja de ser una herramienta que funciona.

La portada. Su trabajo no es describir la empresa sino responder en cinco segundos a qué te dedicas y para quién, y llevar a la persona a la sección adecuada.

Una página de lo que vendes. Una por cada servicio o producto, no una general que lo cubra todo. Más abajo se detalla: aquí es donde más se recorta.

Contacto. Ni un formulario ni un solo teléfono, sino una página completa cuyo contenido merece capítulo aparte.

Y una página de confirmación tras enviar el formulario. Se salta más que ninguna otra, y por ella las solicitudes llegan dos veces o no llegan.

Contacto: qué debe llevar

Una página que se hace en cinco minutos y funciona como prueba de que la empresa existe.

El teléfono como enlace y no como texto, para que llame al tocarlo desde el móvil. El correo también como enlace.

La dirección, si hay un local físico, con mapa y una referencia en palabras. El mapa no sustituye a la descripción: segunda planta, entrada por el patio ahorra quince minutos.

El horario y el tiempo de respuesta a las solicitudes. Lo segundo importa más que lo primero: la gente quiere saber cuándo la contactarán, no cuándo comes.

Y los datos fiscales si trabajas con empresas. Para muchas compañías su ausencia es motivo para no iniciar la conversación.

Quiénes somos: para qué sirve de verdad

Esta página se lee menos de lo que imaginan quienes la escriben, y lo que decide no es lo que suele ponerse en ella.

No va de una historia desde el año de fundación. Responde a una pregunta: si se te puede confiar dinero y tiempo.

Aquí funciona lo concreto: nombres de personas y sus papeles, fotografías de un lugar real, nombres de empresas con las que trabajaste, cifras comprobables.

No funciona: años en el mercado, tamaño del equipo, las palabras profesionalidad y trato individualizado. Eso lo escribe todo el mundo, incluidos quienes no saben hacer el trabajo, así que no distingue.

Una prueba práctica: coge cualquier afirmación de esta página y pregúntate si podría haberla escrito un competidor. Si sí, quítala.

Páginas de servicio: una por servicio

Aquí es donde más se recorta, y es el ahorro más caro de una web.

Una página general de servicios con veinte puntos no responde a ninguna consulta concreta. Quien buscaba una cosa recibe un catálogo y la invitación a apañárselas.

Una página propia le corresponde a cada servicio que tenga su pregunta y su comprador. Si dos puntos se diferencian solo en el nombre, eso es una página y no dos.

Nuestro catálogo tiene cien entradas, cada una con su página, su texto, su precio y sus respuestas. Eso es justo lo que permite responder a cien consultas distintas en lugar de a una.

El extremo contrario también existe: veinte páginas escritas sobre lo mismo con palabras distintas empiezan a competir entre sí. Una página aparte se justifica cuando tiene una pregunta propia.

Precios: página aparte o en cada servicio

Una cuestión discutida con respuesta práctica: las dos cosas, pero de forma distinta.

Cada página de servicio debe llevar su precio o una horquilla. Quien llegó buscando un servicio concreto no debería tener que salir a buscar una lista de precios en otro sitio.

Una página de precios aparte también hace falta, porque se busca como consulta propia. Da una visión de conjunto y permite comparar artículos entre sí.

Lo crítico es que no se separen. Una lista actualizada en un sitio y olvidada en otro hace más daño que no tener ninguna de las dos páginas.

Y si no se puede dar un precio exacto, da el orden de magnitud y lo que lo mueve. La ausencia de precio se lee como riesgo, no como flexibilidad.

Páginas de servicio que se olvidan

La tercera capa, la que se hace con prisas.

La confirmación de envío del formulario. Con dirección propia y no como mensaje emergente: así puedes contar solicitudes en la analítica y la persona ve la confirmación incluso con conexión lenta.

La página de error. Tiene apartado propio más abajo.

La página de resultados del buscador interno, si lo hay. A menudo se deja sin diseñar, y quienes aterrizan en ella son justo quienes ya no encontraron lo que buscaban en el menú.

Las condiciones de envío y pago, si vendes algo. No es una página legal sino práctica: plazos, zonas, métodos, qué pasa con una devolución.

Y una página para quien llega por una dirección antigua, si la web tuvo versión previa. Tras nuestra propia mudanza quedaron seiscientas setenta y tres direcciones así.

La página 404

La página más infravalorada de una web: quien aterriza en ella casi se ha ido ya.

Qué debe llevar: un mensaje claro sin jerga técnica, un enlace a la portada, enlaces a dos o tres secciones principales y el buscador interno si existe.

Qué no: una redirección automática a la portada. El visitante no entiende qué ha pasado y concluye que la web está rota. Los buscadores, por cierto, llegan a la misma conclusión.

Y algo técnicamente importante: la página de error debe devolver un código 404 y no un 200. Una página bonita que formalmente responde todo va bien crea miles de páginas vacías en la búsqueda.

Comprobarlo lleva un minuto: abre cualquier dirección inexistente de tu web y mira tanto lo que se muestra como lo que devuelve la cabecera de respuesta.

Páginas legales

Un apartado donde hablo de estructura y no de derecho: los requisitos cambian según el país y la redacción exacta es una pregunta para un abogado.

En la práctica una web suele necesitar: una política de privacidad, el consentimiento en el momento de enviar formularios y, si vendes algo, condiciones de venta publicadas.

Lo que importa técnicamente: el enlace a la política va junto a cada formulario y no solo en el pie. La gente consiente en el momento del envío, y el texto tiene que estar disponible justo ahí.

Comprueba aparte que la política enumera lo que de verdad recoges. Si has añadido grabaciones de sesión o etiquetas de analítica y la política no dice nada, el documento no describe lo que ocurre.

Y mantén estas páginas abiertas a la indexación. No hay motivo para cerrarlas, y su presencia señala que la empresa es real.

Qué no debería estar

Tres tipos de página que aparecen a menudo y empeoran las cosas.

Páginas vacías de en construcción. Una sección que promete que pronto habrá algo se lee como un aviso de que nadie cuida la web. Mejor no publicar hasta que esté lista.

Duplicados de un servicio en direcciones distintas. Aparecen solos según se añaden páginas para publicidad, y después esas páginas compiten entre sí en la búsqueda.

Y páginas a las que no enlaza nada. Si una página hace falta, debería recibir enlaces. Si no hay dónde poner un enlace, probablemente la página sobra. Así descubrimos una página de consulta de pasaporte de producto a la que no apuntaba ninguna ficha.

Cómo comprobar que está completa

Cinco acciones para averiguar qué te falta.

Anota las tareas con las que llega la gente y confirma que cada una tiene una página donde se resuelve.

Recórrelo al revés: cada página debe tener una tarea. Una página sin tarea o sobra o te ha revelado una tarea que no habías anotado.

Envía un formulario y comprueba que la confirmación llega en su propia dirección.

Abre una dirección inexistente y mira la página de error y el código de respuesta.

Y comprueba que al menos un enlace lleva a cada página de servicio. Una página que existe pero es inalcanzable no existe para una persona.

Lista práctica

  • Anota las tareas del visitante y encuentra una página para cada una.
  • Recórrelo al revés: cada página debe tener su propia tarea.
  • Comprueba que la confirmación del formulario tiene dirección propia.
  • Abre una dirección inexistente y mira el código de respuesta, no solo la página.
  • Pon el enlace a la política junto a cada formulario.
  • Concilia los precios de las páginas de servicio con la página de precios.
  • Confirma que al menos un enlace lleva a cada página auxiliar.

Preguntas frecuentes

¿Qué páginas son obligatorias en cualquier web?

Cuatro: la portada, una página de lo que vendes, contacto y una página de confirmación tras enviar el formulario. La última se salta más a menudo, y es justo por ella que las solicitudes llegan dos veces o no llegan.

¿Qué debe llevar una página 404?

Un mensaje claro sin jerga, un enlace a la portada, enlaces a dos o tres secciones principales y el buscador interno. Lo que no cabe es una redirección automática a la portada. Y la página debe devolver un código 404 y no un 200.

¿Necesita cada servicio su propia página?

Sí, si el servicio tiene su pregunta y su comprador. Una página general con veinte puntos no responde a ninguna consulta concreta. Pero si dos puntos se diferencian solo en el nombre, eso es una página y no dos.

¿Precios en cada servicio o en una página aparte?

Las dos cosas. La página de servicio debe llevar su precio o una horquilla para que nadie tenga que salir a buscar una lista. La página de precios aparte hace falta porque se busca como consulta propia. Lo crítico es que no se separen.

¿Dónde va el enlace a la política de privacidad?

Junto a cada formulario, no solo en el pie. El consentimiento se da al enviar, y el texto tiene que estar disponible ahí mismo. Aprovecha para comprobar que la política enumera lo que de verdad recoges, incluidas etiquetas de analítica y grabaciones de sesión.